| Rodasviejas, como iniciativa turística, nació con Ernesto Castaño Arévalo en los años 60. El ganadero se adelantó a su tiempo haciendo de la finca un tipo de hostelería novedosa en aquella época. Fue criticado por el núcleo ganadero de la zona. Para algunos era un sacrilegio abrir las puertas de una finca de bravo a turistas pero la idea funcionó de forma fabulosa. Tanto es así que, en los últimos años, han surgido ofertasde las mismas características. |
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| El patriarca de Rodasviejas no hubiera logrado este reto sin el apoyo de una gran mujer. Se trata de Gloria Casanueva Gil, madre de los quince hijos del matrimonio - 6 mujeres y 9 hombres- que ha trabajado codo con codo en la iniciativa de su marido y se ha encargado, además, de la educación de sus descendientes. Ya entrada en la década de los 90, aún sigue disfrutando de la finca. |
| Rodasviejas,conocidísima en Salamanca y también conocida en el resto de España y parte del extranjero,fue pionera en este negocio. Enmarcada en la Ruta del Toro Bravo, se mantiene fiel a sus prioridades: el cuidado del cliente y la modernización y mejora de sus instalaciones. Ambiente rústico, taurino y exquisito. |
Antonio Castaño |
| Dice amar este tipo de hostelería por encima de todo. Es el responsable, el gestor, el ganadero, relaciones públicas, quien toma las decisiones… En ocasiones se siente imprescindible. Su presencia y sus ideas son esenciales para el desarrollo de lo que el cliente demanda, para encaminar las actividades hacia lo más idóneo. Además hace las veces de vaquero, gerente o animador sociocultural. |
| Antonio se rodea de un equipo de personas en las que confía plenamente. La responsabilidad, la eficacia y el sentirse identificados con el alma de la empresa son sus principales cualidades. Colaboran en todos los campos, si bien es cierto que el trabajo de Carmen, Lourdes y Tomasa se desarrolla sobre todo del restaurante y el de Rafael en el campo, en la faceta taurina y ganadera de esta iniciativa. |
| Su mayor deseo, precisamente, es satisfacer las necesidades del cliente y ver que se van de Rodasviejas encantadísimos. El trato que da es familiar, cercano, muy humano y la empatía con los visitantes, como es lógico, surge al primer instante. |